REGISTRO DEL TIEMPO
12/11/2025

Decepcionados

Martín Cerda

Cada vez que la Historia ha desmentido, degradado o invertido la promesa utópica de un “mundo justo”, insinuando la amarga musiquilla de que todos los esfuerzos para lograrlo son sustancialmente inútiles, la figura del decepcionado ha pasado a ocupar la escena que hasta hace poco agitaban pensadores, soñadores y activistas.

Es un episodio conocido.

Cuando se escriba, en efecto, la verdadera historia de los intelectuales del siglo XX, se advertirá el lugar prioritario que tiene la “decepción” en la mayor parte de ellos. No es un azar, desde luego, que desde los años 50 uno de los temas favoritos en los coloquios, seminarios o mesas redondas haya sido, justamente, el del fracaso o la impotencia de los intelectuales para orientar las transformaciones o los cambios sociales. Yo mismo incurrí en este delito contra la razón en años no muy lejanos.

El decepcionado es, sin embargo, el hombre al que, de un modo u otro, le han amputado esa dimensión esencial de la vida que son las ilusiones. Siempre que este hombre trunco, lisiado, ha ocupado la escena social, llenándola con sus convulsiones, la historia de cada día se ha convertido en una pesadilla o un macabro manicomio. Frente a este espectáculo depresivo, malsano, patológico, sólo cabe responder con ese mismo ensueño utópico que el decepcionado colabora, quiéralo o no, a erradicar.

Entre los temas —o, si se quiere, problemas— más recurrentes en los escritos últimos de Ortega, estaba uno enorme y delicioso: el hombre como utopía.

Arte en portada
Unemployed, Ferdinand Hodler

Suscríbete a nuestro newsletter y blog

Si quieres recibir artículos en tu mail, enterarte de nuestros próximos lanzamientos y apoyar nuestra iniciativa, suscríbete a nuestro boletín mensual para que lo recibas en tu correo.
¡Gracias por suscribirte!
Oops! Hubo un error en tu suscripción.