25. El gran espejismo

Granum sinapis

Versión de Fátima Shäfer

Maestro Eckhart

Poesía

I

En el principio,

más allá del entendimiento,

está el Verbo,

¡oh, fértil sitio

donde el alba engendra el alba!;

oh, seno paterno

del que gozoso,

sin apartarse de él,

brota siempre el Verbo.

II

De ambos,

inseparable,

perfectamente igual a ellos,

fluye suave,

tal un río de amor y fuego,

el Espíritu que los enlaza.

Los tres son uno.

¿Lo sabes? No;

Sólo es posible conocerlo en sí mismo.

III

Jamás comprenderás

ese vínculo trino y circular

cuya profundidad

es insondable.

¡Jaque mate

al tiempo, al espacio y la forma!

Su magnífico círculo

es una emanación

cuyo centro

permanece perfectamente inmóvil.

IV

Con lúcida inacción,

el intelecto

debe escalar la cima de su punta.

El camino conduce

a un extraño desierto

que sin tiempo, espacio ni medida

se extiende

en su abierta vastedad.

V

Ningún pie lo ha hollado,

ni pensamiento alguno lo ha alcanzado;

nadie lo conoce,

no es esto ni aquello

y, sin embargo,

está aquí y allá,

lejos y cerca,

en lo profundo y lo alto.

VI

Es luz y claridad;

infinitamente oscuro

no tiene nombre;

incognoscible,

sin principio ni fin

permanece tranquilo,

despojado, sin adorno alguno.

Quién conozca su casa,

que se muestre

y nos revele su imposible forma.

VII

¡Vuélvete niño,

vuélvete sordo y ciego!,

vuelve Nada tu Ser;

olvida espacio, tiempo y forma;

recorre la estrecha senda sin camino

y llegarás al desierto.

VIII

Sal de mí, alma mía,

para que Dios entre;

que todo mi ser naufrague

en la Nada de Dios

y desaparezca en

su insondable corriente;

si huyo de mí,

tú vienes a mí;

si me pierdo

te encuentro,

oh dicha suprema.

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