Gaza 2026
Señor de los ejércitos,
Señor de corazones,
Señor del cielo y de la Tierra,
¿dónde yaces escondido?
Tu santo nombre profanado
por señores de la guerra,
del saqueo, de la muerte,
cubre con su manto helado
destruidos cuerpos infantiles,
amputados, hambrientos
que aún osan sonreír;
cubre a sus madres,
que de impotencia tiran fuerza,
abriga una tierra que ya es sólo botín.
Huele el viento a azufre
ante rabinos rabiosísimos
ante uniformes verdes,
ante esos crueles líderes,
y las olas murmuran “son el Anticristo”.
Señor de señores,
los cascos de los jinetes retumban,
y tú, ¿dónde yaces, escarnecido?
Atardecer
A Rafael, mi padre.
Un murmullo de luz desdibuja rostros,
sonoro refulgir de aves invisibles,
un viento sin palabras lava mis recuerdos.
Rejuvenece la flamante jacaranda,
con ella te desvistes de mí, me desvistes de ti;
mortales somos, fuimos y
carne de luz seremos,
mas, sin embargo, carne enamorada.
Ya no hay memoria de todo lo que pierdo
ni de lo que con tu ausencia gano.
Murmullos que derrama el sol cuando desciende.
