Estos poemas son una selección del libro inédito Sangre
Sangre / Eztli
Perdóname Padre amado
por ser tan cobarde y taimado,
por llenar tu casa de deshonras,
por no haber estimado
tus cañas, robles y caobas.
Algo de piedra tenía mi Padre
que ablandó mis carnes con caricias,
con su ingenio risueño y noble.
Labró en mí verdades y fantasías.
Cuánto te envidié Padre
el amor que Claudia y mi madre te profesaron.
Todas las mujeres que amo.
todas ellas a ti te amaron.
Perdona Padre al inútil árbol que
ni frutos ni sombra pudo darte.
¡Valiente semilla diseminaste!
El viento voraz crispó mis ramas.
¡No pude ni abrazarte!
¡Nada le exigió al infeliz soto!
Todo cuanto pudo me procuró:
agua, tierra y cielo,
con tu sangre me alimentaste.
Fue usted un palo preclaro.
¿De dónde brincó la polilla al huizache?
¿De dónde? ¿De dónde llegó? ¿De dónde?
Soy un tronco podrido y seco.
¡Quiero ser digno de tu abolengo!
y con la púa de los Espín coronarte.
¡Nada soy! ¡Nada tengo!
más que tristezas y abrojo.
No quiero dejar secar tu estirpe
ni que el olvido borre tu nombre.
Quise escribirte esta loa,
Mas ya no la escuchaste.
Agua quemada / Atlachinolli
De la caverna de tu nariz
brotó un manantial de agua pura.
Rodó gota a gota por tu rostro,
empapó almohadas y cobijas de tu lecho.
La segunda fuente fue un río de sanguaza,
incontrolable flujo que acabó en apnea.
Cuchillo / Técpatl
La noche anterior Montserrat,
limpió tu cuerpo, te alimentó y
dulcemente pronunció tu nombre:
¡Alfonso! ¡Alfonso le veré mañana!
La madrugada del 2 de julio de 2018
murió mi padre.
Ya no hubo más mañana
ni técpatl del tonapohualli.
Tonantztzin Huey Guadalupe
Siempre reñí con mi padre.
Éramos de la misma madera.
Árbol sagrado del Temoanchan.
Labrada en tu corazón y en el ataúd,
Te acompañó tu guadalupana
a la última morada.
¡Extraño tus silencios y tus carcajadas!
Tu sangre me hace falta
divino chchihuacuauhco.
Ombligo / Xictli
¡Oblígame a volver a ti!
A donde Dios clavó mi raíz.
Vine a brotar en Villa de San Miguel
Xoxuhtlan,
En la frontera de Nahualco y Metla,
A orillas del río Apatlaco.
Me recibió el doctor Romel Virgilio Flores
Al filo de la noche de Navidad.
Nací gigante, pesé casi seis kilos.
Me dieron por patrono a San Esteban
Y por nombre Emmanuel.
Crecí en el Señorío de San Pedro Tehuixtlan.
En su teocalli se enterró mi ombligo
Entre tepetates y flores de Tlapaneca.
Me arrulló el murmullo de Amacuzac
Y el repique de una campana vieja.
Del tlecuile y del comal de mamá Ignacia
Salieron mis burros con sal,
Las tortillas de maíz
Que me habrían de alimentar.
Paloma / Tototl
Buenos días, paloma blanca,
abogada defensora,
consuelo mío en mi soledad.
Fuente de luz
que me enseñaste a nombrar todas las cosas.
Ten piedad.
Que tus alas me libren del asedio del mediodía.
Tan amada por mí te sabes
que me bilocas.
Pocito de oro,
gracias por darme un Padre,
paloma querida. ¿A dónde vas?
Quiero coronarte de flores,
arrancarte los clavos de tus dolores. El cielo se
estremecía al oír tu canto.
Sin ti, hasta respirar me duele.
Ardiente corazón de cinabrio,
Totolnantzin Nachita,
Amada mía,
vuélveme canto, vuélveme fuego,
vuélveme tototl.
