Esperando a los bárbaros

Konstantínos Kaváfis

Poesía

Traducción de Julio Hubard

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—Ya estamos todos en la plaza, ¿qué esperamos?
     Es que hoy llegan los bárbaros.

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—¿Por qué nadie hace nada en el Senado?
¿Y no legislan nuestros senadores?
     Porque hoy llegan los bárbaros.
     ¿Qué leyes van a hacer los senadores?
     los bárbaros harán las leyes cuando vengan.

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—¿Por qué el emperador ha madrugado
y en la puerta mayor de la ciudad, solemne,
se ha sentado en el trono y coronado?
     Porque hoy llegan los bárbaros.
     Y espera recibir al jefe nuevo.
     Incluso ha preparado un pergamino
     para entregárselo. En él ha escrito
     ya muchos títulos y muchos nombres.

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—¿Por qué han salido cónsules
y pretores con togas rojas y bordadas;
y  llevan brazaletes y amatistas
y anillos con brillantes, relucientes esmeraldas;
por qué empuñan bastones enjoyados
con plata y oro y fina orfebrería?
     Porque hoy llegan los bárbaros,
     y esas cosas deslumbran a los bárbaros.

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—¿Por qué los rétores no vienen como siempre
a pronunciar discursos y decir lo suyo?
     Porque hoy llegan los bárbaros,
     y les disgustan la elocuencia y los discursos.

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—¿Por qué de pronto este desasosiego,
y confusión? (¡Qué serios se ven todos los rostros!)
¿Por qué las calles y las plazas se vacían de pronto,
y todos vuelven a su casa preocupados?
     Porque se hizo de noche y no vinieron los bárbaros.
     Y aquellos que llegaron desde las fronteras
     dijeron que los bárbaros se han ido.

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—¿Y qué vamos a hacer ya sin los bárbaros?
Ellos eran quizá la solución.

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